Un paraíso para las bacterias
El riesgo de contagio en los hospitales es inevitable. Por eso, las
medidas de control deben ser sumamente estrictas y fiscalizadas
constantemente por la administración de la institución
La crisis del brote bacteriano en el Hospital de Carolina deja
una lección: el problema no es si hay bacterias o no en esas
instituciones, es si tienen un programa de manejo efectivo que controle
rápidamente cualquier situación.
Sin embargo, adoptar medidas y
tener un Comité de Control de Infecciones, como requiere la ley, no es
suficiente. La administración de esas entidades tiene que crear una
cultura en la que los empleados adopten fielmente los protocolos y, para
ello, la fiscalización constante es vital, coinciden epidemiólogos,
infectólgos, médicos y administradores de hospitales. No se les puede
olvidar que las instituciones que lidian con enfermedades, tienen
bacterias y, por ello, es constante el riesgo de contagio para
pacientes, visitantes y empleados.
Lo ocurrido en el Hospital de
la Universidad de Puerto Rico en Carolina -donde 71 pacientes se
contagiaron con la peligrosa bacteria Acinetobacter baumannii, 32 de los
cuales fallecieron (aunque no se ha identificado la bacteria como la
causa directa de la muerte)- genera interrogantes sobre el nivel de
eficiencia en los procesos adoptados en la institución y la forma en que
manejaron la crisis una vez se identificó la cadena de contagios. De
hecho, el Departamento de Salud ha ocupado el hospital y hay dos comités
investigando. Pero, más allá de lo ocurrido en el hospital, la
mortal secuencia de eventos, y los señalamientos sobre la lentitud de
Salud en actuar y divulgar información, levantan la alerta sobre el
nivel de riesgo que enfrentan pacientes de cualquier institución.
Un hospital “es un Disney World de bacterias, que no se ven
pero están allí constantemente”, afirma el presidente de la Asociación
de Calidad en Salud de Puerto Rico, Luis V. Clas Fernández. Esa
es una realidad irrefutable y que se crea por la cantidad de gente que
entra a los hospitales -sanos o enfermos- con bacterias de la calle; y
por las condiciones favorables para la contaminación que crea el uso de
medicamentos, equipos, y materiales, así como la disposición de desechos
y la vulnerabilidad de la condición de salud de los pacientes, expone
Clas Fernández.
Incluso, explica, cada hospital tiene un perfil de
bacteria o flora bacteriana particular y diferente de la de los otros
hospitales, que provoca que una persona contagiada responda distinto a
un mismo tratamiento, dependiendo de dónde se infectó. Para
atajar esas situaciones, el Comité de Control de Infecciones de los
hospitales debe ser un fiscalizador constante, incluidas las compañías
que se subcontraten para limpiar.
“Subcontratar no te libera de la responsabilidad de evaluar y
fiscalizar. (Pero) nadie va a evaluar que la concentración del líquido
que echan vaya de acuerdo a las medidas de desinfección. Hay que tener
(productos especiales) para HIV, para tuberculosis, y son más caros. ¿Se
están usando? El Comité de Control tiene que hacer rondas preventivas.
Ver si la basura la recogen, si está dividida, si la ropa la clasifican,
si hay papel de baño y sanitario, si hay jabón y (líquido para)
lavado en seco”, alerta Fenández, quien trabaja en procesos de
licenciamiento, certificación y acreditación de hospitales. A
pesar de la importancia que tiene ese comité, a veces la administración
de las instituciones no le dan el lugar que merece y se crean
conflictos.
“En esos comités debe estar la gente que tenga
capacidad de toma de decisiones. En eso se falla muchas veces. La
intención es que se resuelvan los problemas ahí” y que no se pospongan
porque eso es caldo para crisis, declara el experto, licenciado en
administración de instituciones de salud. En ese grupo, sostiene, tiene
que haber representantes de las áreas de seguridad, calidad, laboratorio
de farmacia y manejo de riego, entre otros.
Otro problema con
estos comités es que “hay mucho issues de si responden al director
ejecutivo o a la junta de directores (porque eso genera conflictos a la
hora de denunciar situaciones que son responsabilidad del director
ejecutivo). Creo que deben responder a la junta para que sea un proceso
transparente”, indica Fernández. El Comité de Control de
Infecciones que, cuando identifica casos críticos investiga si el
paciente se contagió dentro o fuera de la institución y que informa el
asunto a Salud, cuando es necesario, debe dar seguimiento a sus
gestiones.“El proceso no finaliza cuando yo informo, finaliza
cuando resuelvo el problema. Si transfirieron a Salud, tienen que darle
seguimiento a Salud”, declara.
Uno de los aspectos más importantes
en el funcionamiento de ese comité es la comunicación efectiva entre
médicos, enfermería y el laboratorio para atajar los brotes a tiempo,
según el infectólogo Guillermo Vázquez, director del departamento de
microbiología de la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas.
Y, cuando se identifica a un paciente contagiado, hay que aislarlo. “No
hay forma mágica de decir que no se le va a pegar. Uno lo que quiere es
mantener unos niveles aceptables de infecciones nosocomiales”, explica
Vázquez. Para poner el asunto en contexto, el médico señala que es un
problema global y que en Estados Unidos mueren más de 100,000 personas
anualmente por contagios en hospitales.
Uno de los agravantes es
que las bacterias se vuelven resistentes (inmunes) a los antibióticos,
asunto que ha ocurrido casi desde que se desarrollaron los primeros
antibióticos, indica Vázquez. De hecho, cada hospital tiene un
perfil de bacteria o flora bacteriana particular y diferente a la de los
otros hospitales, que provoca que una persona contagiada responda
distinto o no responda (porque es resistente) a un mismo tratamiento,
dependiendo de dónde se infectó, explica Fernández.
Agua y jabón
A pesar de que el contagio con una bacteria puede complicarse al punto
que cause la muerte, una de las medidas básicas para evitarlo es
lavarse las manos con agua y jabón. “El lavado de manos es algo
tan sencillo. Pero no se hace ni en hospitales, ni en clínicas, ni en
oficinas. Hay que lavarse las manos con agua y jabón, por lo menos,
cuatro veces en un turno. Y hacer lavado en seco, con una sustancia como
el hand sanitizer, cada vez que se hace algún trabajo”, señala
Fernández.
Si una medida como esa no se realiza, hay que
preguntarse si otras más complicadas, como la esterilización de equipo,
se cumple.
Lograrlo puede ser una tarea cuesta arriba porque
implica cambiar la conducta de los empleados para que no se relajen en
el cumplimiento de los reglamentos, dicen varios entrevistados. Así
lo reconoce la enfermera epidemióloga, Luz Dávila, quien dirige el
Comité de Control de Infecciones en el Hospital Auxilio Mutuo. “Como
epidemióloga, trato de que todos reconozcamos que el control de
infecciones es responsabilidad de todos, no solo del comité y de los que
atienden directamente al paciente, porque el comité puede ser muy
limitado en cantidad para ver a todo el mundo”, indica. Dávila
señala que para hacer su labor, el Comité evalúa en cada reunión
ordinaria, que es bimensual como mínimo, los eventos de contagio y su
severidad para tomar medidas o modificar normas y procedimientos si se
requiere.
Todos a revisar
Y la crisis del Hospital de Carolina es una buena razón para que las demás instituciones revisen sus reglas.
“La bandera es bien obvia. Chequéate que los procesos tuyos están
funcionando y asegúrate de que, si hay algún paciente contaminado, lo
estás reportando”, recomienda el director ejecutivo de la Asociación de
Hospitales de Puerto Rico, Jaime Plá.
Mientras, a los pacientes
que entiendan que hay empleados de los hospitales que no cumplen con las
medidas de asepsia básicas, Plá recomienda que no duden en exigirlas.
“Si una enfermera llega donde uno se le puede preguntar si tomó las
medidas de asepsia para bregar con nuestro familiar. Uno quiere saber
que el equipo que esta allí se esterilizó o es desechable. No tiene que
darle vergüenza. Todos los pacientes tienen derecho a pedir”, exhorta
Plá, integrante del grupo que investiga el asunto en Carolina por
petición del presidente de la Junta de Gobierno de la UPR, Jorge
Sánchez.